Club de Atletismo Olimpo
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II TRAVESIA DEL CANAL IMPERIAL

Los días 10 y 11 de mayo se disputó la II edición de la Travesía del Canal. Es una prueba dura, pero en esta ocasión lo fue mucho más por culpa de la climatología. La Travesía se dividía en cuatro etapas parciales: prólogo (Tudela-El Bocal, por la orilla del Ebro), diurna (El Bocal-Pedrola), nocturna (Pedrola-Zaragoza) y la etapa final (Fuente de los Incrédulos-Parque Primo de Rivera), todas ellas por la orilla del Canal.

El sábado día 10, a las 09:30 de la mañana, bajo un aguacero que no presagiaba nada bueno, se organizó la salida hacia Tudela, punto de partida de la aventura. A la llegada, lo primero era relajarse un poco, fortalecer el ánimo y mentalizarse para la dura travesía.

Con un reconfortante cafecito se daban las últimas indicaciones a los participantes y, tras la foto para el recuerdo, se producía la salida de la etapa prólogo, que transcurrió sin problemas por un entorno agradable a pesar de la incesante lluvia. Se ganó la etapa con 26.15 (Juan y Chicho), por los 27.16 de la edición anterior, y se cerró en 39.31 (Juberías) por los 41.35 de la primera edición. La impresión entre los organizadores era que se había salido con demasiada alegría pero en el transcurso de la prueba se vería si era una impresión acertada.

En El Bocal se repusieron algunas fuerzas y se dio la salida a la etapa más larga, que con 43 kms iba desde El Bocal hasta Pedrola. La lluvia no cesó en ningún momento y endureció muchísimo la prueba tanto por el estado del piso como por la influencia en la musculatura de los participantes. A lo largo del trayecto se produjeron las primeras bajas, afortunadamente por culpa sólo de la fatiga, que fueron evacuadas a la zona de descanso en Pedrola.

El resto iban devorando kilómetros por la orilla del Canal con la mente puesta en la meta. Increíblemente, de nuevo se batía el tiempo de la edición anterior (3.06.48) ya que, tras varías escaramuzas en la cabeza de carrera, Trujillo se presentaba en Pedrola con un tiempo de 3.04.14, todavía más valioso si se tienen en cuenta las circunstancias. Nada más finalizar sufrió una contractura en la espalda que estuvo a punto de impedirle continuar, pero tras una ducha milagrosa, comida y descanso se recuperó lo suficiente como para afrontar la etapa nocturna. A escasos segundos llegaba Romero, con las piernas ensangrentadas por culpa de unas inoportunas rozaduras que estuvieron a punto de dejarle fuera de combate. El tercero llegaba Chicho que, tras una fuerte pájara, había tenido que caminar durante un rato para regular sus fuerzas y llegar a Pedrola. Entre las chicas, que parecían llegar bastante enteras, Cristina sumaba algo más de un minuto a la ventaja de 40 segundos que había obtenido en el prólogo sobre Estela, pero (aunque suene extraño después de 50 kms) la carrera no había hecho más que comenzar.

Durante el tiempo de descanso los que prefirieron permanecer en Pedrola fueron llevados al pabellón para darse una ducha y después a las carpas de la organización para descansar y recuperar fuerzas. Otros prefirieron ir a descansar a Zaragoza, así que se les trasladó por la tarde y se les devolvió a Pedrola antes de la etapa nocturna.

Mientras los participantes se recuperaban, los organizadores comprobaban el estado del camino para la etapa nocturna. Tras un par de intentos infructuosos de atravesar las zonas más complicadas y vista la dificultad e incluso la peligrosidad de algunos pasos, se tomó la decisión de neutralizar el tramo entre Pedrola y las Murallas de Grisén ya que el agua acumulada en algunos pasos hacía difícil y peligroso el paso por varios puntos, y más aún por la noche.

El tramo neutralizado se realizó en los vehículos y a las 11:30 se daba la salida, durante uno de los pocos respiros que dio la lluvia.Extrañamente, parecía que todos tenían mejores sensaciones para esta etapa. Las luces de los frontales comenzaron a iluminar el camino y las luces fueron desapareciendo en la lejanía.

Para terminar de añadir dificultad a la prueba, las obras que se realizan en las cercanías de Zaragoza obligaron a marcar una ruta alternativa, que obligó a los corredores a cambiar a la orilla derecha durante tres kilómetros, para volver de nuevo a la orilla izquierda hasta finalizar la distancia. El paso era dificultoso pero la organización se encargo de estar allí para orientar y marcar el paso a los participantes y para intentar insuflarles los últimos ánimos de cara al final de la prueba.

Los cronometradores se quedaron de piedra cuando vieron aparecer en primer lugar a Topete. Había hecho una extraordinaria etapa nocturna, encontrándose cada vez mejor y ganando puestos a medida que avanzaban los kilómetros. Tras él llegaba Juan Romero pensando sobre todo en la clasificación general. En tercer lugar llegaba David Velilla, otro que había sabido repartir muy bien el esfuerzo y dar el máximo hacia el final de carrera. Tras ellos, Chicho había conseguido recuperarse un poco de su pájara de la mañana y la experiencia le ayudó a ser comedido en la etapa nocturna para lograr el objetivo final: terminar la travesía.
A escasos segundos se presentaba Estela, ocupando un sorprendente quinto puesto de la etapa con 2.14.26. Las dudas iniciales se convertían en satisfacción y algunos dicen que hasta se atrevió a correr un pollo el domingo por la tarde. A veces, la cabeza y el corazón son más fuertes que las piernas. La clasificación femenina se decidió en esta etapa ya que aventajó en diez minutos a Cristina, neutralizando la desventaja inicial y dejando la carrera sentenciada.
Entre ambas, alcanzaban la meta Trujillo (segundo en la general) y los Alfonsos (Gascón y Luque).
Poco a poco iban finalizando su odisea todos los participantes: Fernando en 2.34, Pablo en 2.45, Leo en 2.47, José Antonio “el navarro” en 2.50 y Jesús en 3.11.

En la Fuente de los Incrédulos afloraban las emociones y, tras el deber cumplido, cada cual lo vivía a su manera, desde los más emotivos hasta los más tranquilos. Con esa extraña mezcla de cansancio y satisfacción se recuperaban algunas fuerzas y se preparaba física y mentalmente la pequeña etapa del domingo.

A las 11:30 del domingo, después de 90 kilómetros bajo la lluvia, lucía un sol espléndido en la Fuente de los Incrédulos. Familiares y amigos de los esforzados corredores se preparaban para recibirlos, algunos con simple curiosidad, otros con incredulidad y todos con admiración.
Ya en el Parque se realizó la entrega de trofeos, que fue sobre todo un pequeño homenaje a aquellos cuyo espíritu de superación, tanto en lo personal como en lo deportivo, les permitió alcanzar su objetivo a pesar de las muchas dificultades. Si bien es cierto que hay una clasificación, en pocas ocasiones se puede asegurar con tanta certeza que todos fueron ganadores.

Mención aparte merecen los colaboradores, siempre pendientes del mínimo detalle para facilitar su objetivo a los corredores. También ellos merecen un reconocimiento por su esforzada labor: David, Carrasco, Fleki, Presen, Santi, Lupe, Eva, Angel, Luis, Cristina, Alfredo, Fernando, Perona... Lo mismo atendían un avituallamiento que movían un vehículo durante kilómetros, lo mismo montaban y desmontaban las carpas que escuchaban las febriles anécdotas de los corredores en meta, lo mismo preparaban los bocatas o los cafés que esperaban pacientemente bajo la lluvia, crono en mano, la llegada de todos los participantes.

Al final, la carrera se convirtió en una gran familia, donde cada cual aportó su granito de arena para lograr un éxito que todos compartimos.

Sabemos que esta prueba, por su dificultad y su dureza, no está al alcance de cualquiera y que por eso no será nunca una carrera multitudinaria. Afortunadamente, hoy en día hay muchas carreras de todo tipo para matar el gusanillo del aficionado pero, según nos aseguran los “supervivientes” de la Travesía del Canal, esto es “otra cosa”.

Clasificaciones

Galería Fotográfica

recorrido prólogo

recorrido diurno

recorrido nocturno

recorrido final

recorrido total

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I TRAVESIA DEL CANAL IMPERIAL

Los días 28 y 29 de octubre de 2006 se celebró la I Travesía del Canal Imperial, una prueba de 92 kms. que unía las ciudades de Tudela y Zaragoza en cuatro etapas.
La Travesía dio comienzo a las 10 de la mañana del sábado desde el Parque de “El Prado” en Tudela (Navarra) para cubrir los 7 kms que separan esta localidad de “El Bocal”, lugar emblemático en el que nace el Canal Imperial. Desde el km 0 del Canal partía la etapa diurna cubriendo una distancia de 43 kms hasta llegar a Pedrola, en cuyas instalaciones municipales se situaba el área de avituallamiento y descanso. A las doce de la noche se iniciaba la etapa nocturna, que incluían el paso por las célebres murallas de Grisén, para llegar a Zaragoza cubriendo un total de 37 kms. La etapa final, desde la Fuente de los Incrédulos hasta el Parque Primo de Rivera, ponía punto final a la gesta de los participantes, que eran recibidos con aplausos y gritos de ánimo por sus allegados.

José Antonio de la Fuente (Hiru Herri) en categoría masculina y Cristina Jiménez (Kelme Olimpo) en categoría femenina, inauguraron el palmarés de la Travesía del Canal Imperial tras ganar la prueba en su primera edición. El vencedor absoluto invirtió 6horas 45 minutos y 4 segundos, por 10 horas 3 minutos y 15 segundos de la vencedora femenina. Completaron las victorias de cada categoría Manuel Lázaro (7:54:30) como primer veterano, Fernando Alvar (7:58:17) como primer aragonés y Raúl Aldaz (8:17:13) como primer navarro.

La organización quiere agradecer a los Gobiernos de Aragón y Navarra, así como a Caja Inmaculada, su confianza en el proyecto. La experiencia ha servido para estudiar sobre el terreno las posibles dificultades e incidencias organizativas, así como para evaluar las dificultades físicas y técnicas que deben afrontar los deportistas en una prueba de este tipo.

Galería fotográfica de la Travesía

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